Mi relación con el idioma español en general, estaba un poco quebrado.
Hablé mucho cuando era niña porque estaba alrededor de mi abuelita mucho, y
porque estuve en la primaria por unos años en puras clases de español. Después de
unos niveles, mis padres me pasaron a clases de inglés envés de español. Durante
unos años de mi niñez, perdí un poco de amor y que tuve para mi idioma nativo a
causa de la dificultad que me causó a tener en la escuela y en la creación de
amistades.
De hecho, me impide utilizar el español en espacios públicos a menos que
realmente lo necesitaba. Como tal, se convirtió en un lenguaje secreto para mí.
Cuando llegué a ser un adolescente, había perdido una gran cantidad de
vocabulario y encontré difícil articular y expresar mis sentimientos en
español. Fue entonces que me di cuenta de que mi decisión de dejar de usar el
español no era racional, y comencé a usarlo nuevamente. Desde entonces, he
recuperado el amor, admiración y orgullo no sólo para mi lengua natal sino
también mi cultura mexicana.
Cuando era joven, yo podía de leer y escribir con fluidez. aprendí algunos
aspectos de gramática cuando yo estaba en mis cursos de español de niña, pero
como he mencionado anteriormente, cuando traté de olvidar el idioma, se me
olvidó la correcta gramática de ella y sentí como que tenía que empezar desde
cero cuando llegué a la secundaria. No tenía ningún tipo de elegancia cuando
escribía. Es por eso que cuando me entere que estaba en la clase de Heritage
Speakers, que me puso un poco nerviosos porque no tenía confianza en mí vocabulario,
gramática, y capacidad. Siento que he crecido con confianza en practicar mi español
con otros españoles, pero mejorar mi vocabulario en español sigue siendo uno de
mis objetivos. Siento que mi escritura ha mejorado en términos de articulación
de pensamiento, sin embargo, todavía me siento algo insegura porque no tengo un
amplio vocabulario español como lo tengo en inglés.
Llegando aquí, me sentí un poco frustrada porque a veces cuando hablaba con
gente en las tiendas o en los restaurantes, me salían unas frases solamente en inglés,
y fue embarazoso porque no es mi lengua materna. Sentí que, si mi mama estuviera
allí, escuchando me, se reiría de mi diciéndome que lo hablaba pocho.
Pensé que España iba a ser más
grosero y hostil de lo que yo esperaba. Ciertas partes de Europa me parecieron
un poco más grosero y elitista que otros, pero España, en particular, Madrid,
fue genial. Estoy absolutamente enamorado de la ciudad, la siesta, la gente,
los españoles, y el sistema de metro. Siento que Madrid es mi estilo de vida
ideal- ocupado, con zonas de tranquilidad. Sin embargo, note que gente era un
poco más amable y respetoso cuando les diría que era mexicana envés de decir
que yo era de los estados unidos, en cual me lo esperaba. Incluso, estando aquí
me ha hecho ser más orgullosa de decir que soy mexicana y defender mi cultura.
A veces, me sentí como una celebridad aquí porque a veces cuando diría que era
mexicana, me preguntaban cómo me gustaba mucho la comida picante y más aún
cuando diría que yo era de California. La gente pensaba que, viviendo en
california, era como las películas lo contaban. Eso me pareció muy chistoso.
En general, como mencioné anteriormente, me encantó Europa, pero sobre todo
me encantó Madrid. Me encantaron los diferentes barrios y diferentes personas
alrededor de la ciudad. También me encantó poder voluntario con los niños de
BALIA porque me dio una perspectiva sobre cómo la educación es diferente en
otros países. Además, me encantó cómo BALIA pone un énfasis especial en la
inteligencia emocional. Siento como que es algo que me gustaría aplicar en mi
futuro aula, porque quiero ser maestra. Me encanto viajar mientras que estaba
aquí, pero igual, siento como que no le di suficiente tiempo y atención a
Madrid. Me encantaba escuchar "Hola" cuando regresaba por avión, de
viajar durante los fines de semana. Siempre me hizo sonreír…quizás porque se
sentía como en casa escuchando mi lengua natal, a pesar del hecho de que yo no
estaba con mi familia.
Siento que estando aquí en Madrid, me ayudó crecer como persona, y
solidificado mis objetivos profesionales a ser una maestra. Te quiera dar las
gracias, Eva, por ser tan amable y alegre. Eres una profesora que nunca voy a
olvidar. Hiciste venir a clase y mi experiencia en Madrid, mucho más especial.
Lo creas o no, otros estudiantes estaban celosos de su clase porque sabían que
amable y genial eres. También les gustaban cómo te pusiste a organizar nuestro
voluntariado. Honestamente, me sentí un poco especial estar en tu clase.
Creo que nuestra clase pequeña fue especial porque podríamos ser un poco más
íntimos juntos y hablar con más calidad, lo cual es mucho diferente de mis
clases en la universidad. Yo realmente voy a extrañar a Madrid bien mucho, pero
no estoy demasiado triste sobre irme porque sé que voy a volver un día pronto.
Espero volver a enseñar clases de inglés y ojalá, dar el mismo sentimiento y
apoyo a mis estudiantes que tú, Eva, nos diste.
Adiós, Madrid, has sido un sueño convertido en realidad.
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