Wednesday, December 13, 2017

Post 10. Hasta luego. Megan

La verdad es que no tuve ningún expectativa sobre como iba a ser España antes de llegar en agosto. Este año es mi primera vez viajando fuera de los Estados Unidos—empecé con Costa Rica en marzo, después Cuba en julio y luego Europa, así que soy nueva para conocer el mundo. Desde el principio yo estaba feliz de que tendría que practicar mi español diariamente; vine con el pensamiento de que iba a mejorar. Esta es la razón por la cual escogí vivir con una familia española—tendría que hablar en español a fuerzas. Entonces durante toda mi estancia aquí hable en español casi todos los días: en casa y también fuera de casa por la razón de que este es un país hispanohablante (el inglés nunca fue es estándar para mi cuando estaba fuera de casa). Estoy orgullosa de que ahora puedo mantener una conversación sin sentirme muy avergonzada, aunque todavía me cuesta hablar en mi lengua materna. Para mí, la capacidad de hablar en español es muy importante porque forma una gran parte de mi identidad como mexicana.
Cuando me pongo a escribir en español siempre pongo música inglesa, porque así puedo trabajar sin estar demasiado distraída (no me pongo a cantar porque mi mente está pensando en español). Algo gracioso me pasa cuando estoy escribiendo en español: como ambos de mis idiomas son encendidos en mi cerebro, a veces los mezclo y escribo palabras incorrectamente (ejemplo: escribí inglish en este post en accidente). Ahora me gusta escribir en español desde el principio, pero antes cuando era un poco mas difícil para mi escribir, escribiría primero lo que quería decir en ingles rápidamente y después lo traduciría yo misma. Siempre uso WordReference para comprobar si realmente estoy utilizando las palabras correctas (los falsos amigos existen por todos los lados!). Siento mucho inseguridad y por eso soy súper cuidadosa y siempre duro casi dos horas asegurándome de que todo esté bien escrito. Todavía quiero mejorar en saber cuando poner acentos, porque la verdad es que autocorrect siempre me los pone.
Como ya he mencionado, antes de llegar no sabía que pensar de España o Europa y de sus habitantes porque no tuve ningún idea de que como iba a ser; pero muy pronto me di cuenta de las diferencias entre aquí y los Estados Unidos. Unas de las mayores diferencias que he notado es que los españoles, y creo que los europeos en general, son muy sociables. La gente de EEUU siempre quiere estar en paz y en su propio espacio, pero aquí les encantan hablar y siempre andan con amigos. Me gusta que valoran el tiempo de calidad y se nota que una gran característica española es ser muy animada y esto me parece guay—todavía no he conocido a alguien aquí que es tímido/a. Lo que no me gusta es que todavía hay mucha gente con la mente cerrada, pero tampoco me sorprende porque los inmigrantes apenas llevan unos 20 años aquí. En medio de la mezcla de etnias, culturas y sentimientos, me sentía muy diferente a los europeos en general, pero me veía casi igual debido a mi piel blanca. La característica que a veces no me hace parecer caucásica es mi pelo rizado, pero mucha gente en Madrid tiene el pelo así, así que creo que paso como una española. Me encanta mi cultura latina y me identifico así mismo, específicamente como mexicana.
Creo que la única manera de que he cambiado es que ahora sé más del mundo y de culturas fuera de los Estados Unidos. Venir a Europa me ha motivado viajar por todos partes del mundo, sino también por partes de California que nunca he visitado aunque he vivido allí toda mi vida. 

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